Es importante saber que ingerir refrescos empeorará tus hábitos. Reducir su consumo podría tener beneficios en tu peso y en tu salud en general.

¿Por qué dejar los refrescos fuera de tu alimentación?

El mayor riesgo para quienes beben refresco regularmente es el exceso de calorías. Las calorías que hay en el refresco regular provienen completamente del azúcar agregado y no hay ningún valor en términos de vitaminas o minerales, ni siquiera de carbohidratos de buena calidad.

El refresco podría causar otra clase de daño. Algunos estudios han demostrado que su consumo se relaciona con la caries y con la diabetes y parece que también es malo para tus huesos.

Tal vez tenga que ver con el fósforo que contiene el refresco o podría ser que la gente está tomando refresco en vez de otras bebidas, tales como la leche, que tienen nutrientes necesarios para tener huesos sanos.

¿Y los refrescos de dieta?

Las bebidas de dieta conllevan los mismos riesgos para la salud que los refrescos regulares, entre ellos la caries y la pérdida de densidad ósea; también se relacionan con las enfermedades cardíacas y con la depresión en el caso de las mujeres. Cambiar a refrescos de dieta podría ser un buen primer paso si tratas de eliminar las calorías sobrantes, pero lo mejor que puedes hacer es dejarlos poco a poco.

Reemplaza los refrescos por té

Tomar té no solo ayudará a tus buenos hábitos, sino, mejorará notablemente tu salud. No es necesario que tomes caliente, puedes ingerir té frío que, además de refrescarte, aportará a que tu organismo sea más rápido y acelerará tu metabolismo, así podrás combatir algunas enfermedades como la obesidad y la diabetes.

¿Te atreves a intentarlo?